lunes, 24 de agosto de 2009

Juicio Final

Frente a mí, como agarrado al mesón antiguo. Puedo asegurar que se encontraba en puntas de pies así devorando esas hojas medio rosadas un tanto garabateadas por mi puño tembloroso. Los rasguidos constantes, el golpeteo de una birome contra la madera y el latido de mi corazón y de mi cabeza completaban la sinfonía terrible, el suspenso supremo, llenaba toda la sala vacía.

- Cinco minutos…

Hacía morisquetas, escudriñaba cada espacio tras esas palabras imprecisas. Yo no atinaba más que deambular de un lado a otro, esperando el veredicto. Eran horas, de trasnoche y de disgustos profundos, artículo por artículo. Bello, lo antiguo que era, desactualizado, mientras el sujeto anotaba -de seguro- las fallas. Anotaciones, anotaciones y más anotaciones como los canonistas al Digesto, pero yo, en mano el corazón, parecía más que un estudiante de leyes un imputado ante el juez. Dios. La vida y la muerte, la frustración o el avance. Una beca perdida, millones de pesos deudas y lamentos. Tantas cosas, todo en sus manos: era yo a los pies del estrado, y arriba, el dios más implacable emitiría sentencia. definitiva

- Joven.

Me acerco, blanco, frío. Él levanta la cabeza. Me acerca la hoja coronada por un garabato azul.

- Tómelo como un obsequio.

Salí de la sala con las hojas en la mano y un 4.6. Con suerte, no lo volvería a ver en mi vida. Pero la sonrisa la perdí en la sala. A veces es preferible el infierno a tamaña humillación por un rato en el cielo.


Santiago. 24 de agosto

lunes, 11 de mayo de 2009

viernes, 25 de julio de 2008

Dios

Qué diría Dios de mi reniego?
Que dirían sus palabras sobre mis penas?
Será que no dijo nada y solo juzgó mi vida -mi perra vida-
llena de delirios de grandeza y desapego al
real derrotero de la existencia?

Que diría Dios de mi amor?
Juzgará que solo fue egoísmo
o acaso su amor es tan grande
que lo apreciara cual juego de niños?

Que diría Dios de mi angustia?
Habrá echado a correr al verdugo del karma?
será que aún no comprende mi obstinación?

En el día de mi muerte, será severo?
o mejor dicho,
¿será tan grande su benevolencia que me dará
una profunda pero fugaz alegría
y en ese momento, infinitamente extasiado pereceré?
¿o su crueldad se alzará sobre mí
y me condenará a la vida eterna?

En esas horas ¿renegará de mí
o dirá, burlesco, se todo solo fue una mala broma?

viernes, 18 de julio de 2008

Walking Around

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloranlentas lágrimas sucias.

(Neruda)